Nací en un país que ya no existe.
De Yugoslavia a España, he vivido varias vidas: baloncestista profesional, modelo, actor, director y productor de cine. Cada una me dejó algo —disciplina, narrativa, sacar adelante proyectos imposibles— y todas desembocan en la que hoy me apasiona: la tecnología.
Llevo más de medio año obsesionado con la IA, metiéndole horas y descubriendo de lo que es capaz... y lo fácil que es implementarla mal. Mientras todos venden un futuro AI-First, yo creo en algo mejor: human first, AI augmented — personas potenciadas por la IA, no sustituidas por ella.
Esa es la misión de Agentiko: ayudar a las empresas a impulsarse con IA, con criterio y sin humo.